viernes, 21 de septiembre de 2018

Una actitud puede ser definida como una predisposición adquirida y sistemática de la conducta hacia determinados objetos del mundo (personas, situaciones, etc.) Integra lo social y lo individual. Las actitudes no son conductas sino tendencias, predisposiciones a conducirse de determinada manera, predisposiciones aprendidas en del seno social.

Tiene 4 características principales:

A)    Direccionalidad: La actitud implica un dirigirse hacia un objeto.
B)    Adquirida: Se aprende conviviendo
C)    Mas o menos durables: Son estables, aunque pueden modificarse por influencia externa.
D)    Polaridad afectiva: Esta conformada por afectos de aceptación y rechazo.




Los principios básicos de las actitudes nos dicen que cada uno de nosotros es responsable de sus propias actitudes. Si  mis actitudes son mi propia creación la única persona que las puede cambiar soy yo misma y, aplicada a mis alumnos, los únicos que pueden cambiar sus actitudes son ellos mismo.

Fuente: http://comunicacionagr.blogspot.com/
le agradezco a Armando Galvis por sus aportes! :) 

Situaciones de conflicto

CONFLICTOS


En realidad los conflictos no hacen sino describir cómo los humanos, por el simple hecho de vivir, nos encontramos con ciertos problemas en nuestra relación con los demás, e incluso con nosotros mismos. De esta manera, conflicto es una palabra que podría ser sustituida por vida. Evidentemente, en cierto sentido, los conflictos pueden ser considerados como obstáculos y problemas, puesto que suponen dificultades para que realicemos alguna acción. Pero eso mismo es lo que les ocurre a todos los seres vivientes, que tienen «problemas» con sus congéneres, con el resto de los animales y con la propia naturaleza.



Expansión, tensión, fuerza, choque, colisión, etc., son conceptos que utilizan continuamente las ciencias que se ocupan del Universo para describir las dinámicas del mismo, de tal manera que ante los ojos de un inexperto sería fácilmente reconocible que se están describiendo elementos, masas y energías que se podría decir que están en «conflicto» continuo.

Desde el big-bang, la formación de los agujeros negros, las galaxias, los planetas, y el propio planeta tierra, son fruto de estas tensiones.

Detengámonos un poco sobre nuestra condición de simples criaturas vivientes. Los procesos evolutivos, y en consecuencia los seres vivos, estamos sujetos a las leyes de la física y de la química. La mecánica, por ejemplo, impone las leyes en la morfología de los animales, el peso debe ser manejado por los órganos de locomoción, ya sea en tierra, en agua o en aire, y esto condiciona todos sus movimientos y sus relaciones con otras especies; la composición química de un organismo le dará mayores probabilidades en un entorno con unos u otros elementos; etc. Estas leyes condicionan directamente la vida de los humanos en todos los aspectos: en qué entorno físico vivir, qué materias primas necesitar, qué plantas ingerir, que aguas beber, con qué animales convivir, etc.

Desde la perspectiva anterior es evidente que los seres vivos están inmersos en la «conflictividad» de la física del universo, pero a partir de su existencia y su participación interesada en compartir los recursos existentes esta «conflictividad » adquiere unas manifestaciones cualitativamente distintas.





La cultura, que es lo que nos diferencia como humanos, nos ayuda a almacenar y transmitir las experiencias que nos facilitan lograr mayor bienestar. La cultura asume parte de los problemas de los humanos en su relación con la naturaleza y, por añadidura, consigo mismos.


El conflicto define al conjunto de dos o más hipotéticas situaciones que son excluyentes: esto quiere decir que no pueden darse en forma simultánea. Por lo tanto, cuando surge un conflicto, se produce un enfrentamiento, una pelea, una lucha o una discusión, donde una de las partes intervinientes intenta imponerse a la otra.

Si definimos el término desde un punto de vista simple, podemos decir que un conflicto es una situación en la que dos o más personas no están de acuerdo con el modo de actuar de un individuo o un grupo. Para que esta situación exista es necesario que exista un desacuerdo que no haya sabido resolverse. Por ejemplo: Si de una pareja una de las partes desea ir a un lugar de vacaciones y la otra a un lugar diferente hay desacuerdo, si acceden a charlar y resolver el problema de común acuerdo, entonces el conflicto no se produce, lo contrario, si ninguno da el brazo a torcer, sí.


Además, un conflicto puede ser de tipo personal o estructural. Los conflictos personales para desarrollarse necesitan que existan individuos con determinados sentimientos e ideas en juego; mientras que los estructurales son endémicos de circunstancias específicas en un grupo de personas, son conflictos genéricos. De todas formas no es tan simple diferenciarlos pues para que existan conflictos estructurales es necesario que existan individuos que se involucren y creen el problema

CULTURA



La cultura es un vínculo invisible que nos une ente personas y que expone formas de pensar y de vivir.

Nuestros patrones de conducta, sistemas de creencias, principios y formas de vida derivan de la cultura, que en pocas palabras es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que con el paso del tiempo han permitido a los seres humanos ser más libres.


Las representaciones culturales como el arte, la literatura, el lenguaje y la religión, junto con los valores y creencias de una comunidad, forman su esencia y se manifiestan a través del estilo de vida de quienes pertenecen a ella. Cada cultura es especial, distinta y es esa diversidad lo que más nos enriquece.




La cultura se relaciona con el desarrollo de nuestra actitud pues nuestros valores influyen en la forma en que vivimos. De acuerdo con la definición conductista, ésta es el último sistema de control social donde la gente tiene el dominio de sus propias normas y conductas. Los valores son nuestros principios fundamentales, dan forma a lo que pensamos, a cómo procedemos y a nuestra manera de ser.



La cultura afecta la percepción y el comportamiento. La manera en cómo percibimos las cosas está en gran medida afectada por los prejuicios, la actitud y las emociones, factores estrechamente relacionados con la cultura. Al etiquetar algo como bueno o malo, nuestras ideas preconcebidas juegan un papel básico. Cuando juzgamos algo como fácil o difícil, la actitud y el nivel de motivación que tenemos son clave. La cultura a la que pertenecemos determina la estructura de nuestro pensamiento, lo que influye en las percepciones.
La cultura constituye el marco para nuestros pensamientos y comportamiento, las ideas arraigadas en la mente influyen en la forma en que vemos a las personas y en cómo reaccionamos a determinadas situaciones. Diversos estudios han demostrado que lacultura influye en la forma en la que nuestro cerebro procesa  la información
La cultura nos da una identidad y nos ayuda a forjar el carácter. Los valores compartidos a través de la comunidad o grupo social en el que estamos, nos dan un sentido de pertenencia. La cultura nos une y nos da una sensación de seguridad.
El idioma que hablamos, el arte, la literatura y el patrimonio del que estamos orgullosos, la gastronomía, las fiestas, las costumbres y tradiciones, juntos forman nuestra cultura, se convierten en una parte de la vida diaria e influyen en nosotros de muchas maneras. La importancia de la cultura no se puede enfatizar lo suficiente, ya que es algo que está dentro de nosotros, nos rodea, y es una parte integral de nuestro ser. Define la forma en que tratamos a los demás ya nosotros mismos.



Celebrando la diversidad

En casi todas las facetas de la vida es importante reconocer las diferencias culturales. A consecuencia de la migración de las familias de un país a otro, vivimos hoy en una sociedad multicultural. Quienes viven alrededor de nosotros, aquellos con quienes convivimos y trabajamos todos los días, tienen raíces diversas pues provienen de otras partes del mundo, por lo tanto su formación, creencias y valores son distintos de los nuestros. El conocimiento de la cultura propia y de la de los demás, nos ayuda a aceptar estas diferencias; estudiarlas amplía la visión que tenemos del mundo, aprendiendo con ello a apreciar y a respetar a los demás.
La cultura es un fenómeno común a todos los seres humanos ya que todos y cada uno de nosotros, al vivir en sociedad, aprendemos lo que nos transmiten las generaciones anteriores y con ese conocimiento podemos eventualmente contribuir a que la cultura siga creciendo y perviviendo. Sin embargo, la cultura también nos diferencia ya que cada grupo social construye sus propias representaciones culturales de acuerdo a sus preferencias, sus intereses, sus miedos, sus inquietudes, etc. Así, no es lo mismo la cultura de un país occidental que la de un país oriental, como también puede ser diferente la cultura de una región de un país con otra región del mismo país o incluso las culturas que representan a diferentes grupos sociales que conviven juntos en un mismo espacio geográfico.

Cada uno de nosotros se siente representado por un grupo de tradiciones, elementos, formas de pensamiento, formas de actuar que son parte de la sociedad o del grupo social en el cual desarrollamos nuestra vida cotidiana y que nos dan una idea de pertenencia. De este modo, es muy difícil que alguien de nacionalidad alemana se sienta parte de la cultura india porque las representaciones culturales de cada sociedad son muy distintas y tienen que ver con las especificidades del lugar, del ambiente, del momento, del grupo social, etc.