viernes, 21 de septiembre de 2018

Situaciones de conflicto

CONFLICTOS


En realidad los conflictos no hacen sino describir cómo los humanos, por el simple hecho de vivir, nos encontramos con ciertos problemas en nuestra relación con los demás, e incluso con nosotros mismos. De esta manera, conflicto es una palabra que podría ser sustituida por vida. Evidentemente, en cierto sentido, los conflictos pueden ser considerados como obstáculos y problemas, puesto que suponen dificultades para que realicemos alguna acción. Pero eso mismo es lo que les ocurre a todos los seres vivientes, que tienen «problemas» con sus congéneres, con el resto de los animales y con la propia naturaleza.



Expansión, tensión, fuerza, choque, colisión, etc., son conceptos que utilizan continuamente las ciencias que se ocupan del Universo para describir las dinámicas del mismo, de tal manera que ante los ojos de un inexperto sería fácilmente reconocible que se están describiendo elementos, masas y energías que se podría decir que están en «conflicto» continuo.

Desde el big-bang, la formación de los agujeros negros, las galaxias, los planetas, y el propio planeta tierra, son fruto de estas tensiones.

Detengámonos un poco sobre nuestra condición de simples criaturas vivientes. Los procesos evolutivos, y en consecuencia los seres vivos, estamos sujetos a las leyes de la física y de la química. La mecánica, por ejemplo, impone las leyes en la morfología de los animales, el peso debe ser manejado por los órganos de locomoción, ya sea en tierra, en agua o en aire, y esto condiciona todos sus movimientos y sus relaciones con otras especies; la composición química de un organismo le dará mayores probabilidades en un entorno con unos u otros elementos; etc. Estas leyes condicionan directamente la vida de los humanos en todos los aspectos: en qué entorno físico vivir, qué materias primas necesitar, qué plantas ingerir, que aguas beber, con qué animales convivir, etc.

Desde la perspectiva anterior es evidente que los seres vivos están inmersos en la «conflictividad» de la física del universo, pero a partir de su existencia y su participación interesada en compartir los recursos existentes esta «conflictividad » adquiere unas manifestaciones cualitativamente distintas.





La cultura, que es lo que nos diferencia como humanos, nos ayuda a almacenar y transmitir las experiencias que nos facilitan lograr mayor bienestar. La cultura asume parte de los problemas de los humanos en su relación con la naturaleza y, por añadidura, consigo mismos.


El conflicto define al conjunto de dos o más hipotéticas situaciones que son excluyentes: esto quiere decir que no pueden darse en forma simultánea. Por lo tanto, cuando surge un conflicto, se produce un enfrentamiento, una pelea, una lucha o una discusión, donde una de las partes intervinientes intenta imponerse a la otra.

Si definimos el término desde un punto de vista simple, podemos decir que un conflicto es una situación en la que dos o más personas no están de acuerdo con el modo de actuar de un individuo o un grupo. Para que esta situación exista es necesario que exista un desacuerdo que no haya sabido resolverse. Por ejemplo: Si de una pareja una de las partes desea ir a un lugar de vacaciones y la otra a un lugar diferente hay desacuerdo, si acceden a charlar y resolver el problema de común acuerdo, entonces el conflicto no se produce, lo contrario, si ninguno da el brazo a torcer, sí.


Además, un conflicto puede ser de tipo personal o estructural. Los conflictos personales para desarrollarse necesitan que existan individuos con determinados sentimientos e ideas en juego; mientras que los estructurales son endémicos de circunstancias específicas en un grupo de personas, son conflictos genéricos. De todas formas no es tan simple diferenciarlos pues para que existan conflictos estructurales es necesario que existan individuos que se involucren y creen el problema

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